Desde Cruce intentamos guiarnos por una mirada crítica. Esto significa para nosotras, ser capaces de cuestionar la realidad, tanto las teorías y saberes que hemos aprendido en la academia, como también preguntarnos por nuestras experiencias y vivencias. De esta forma, queremos evitar aferrarnos a posicionamientos rígidos, binarios o que reproduzcan un lugar de poder.
Es desde aquí, que para nosotras las palabras son importantes, ya que tienen el poder de dañar, así como de reparar. Recuperar la genealogía de las palabras, es reconocer de dónde vienen, y así salir de la idea de verdad como algo absoluto. ¿Desde dónde miramos cuando miramos?
● Transfeminismos:
El transfeminismo nos trae una manera de estar en el mundo que desborda las categorías binarias del género y nos permite complejizar la mirada y el sujeto político del feminismo, hacia las personas trans y las disidencias sexo-genéricas. Es decir, que implica ir más allá de las mujeres como sujetas oprimidas por el patriarcado, también de la heteronormatividad y de un feminismo blanco y cisnormado que persigue una ficción de igualdad entre los géneros. Desde el transfeminismo, podríamos decir que no sólo somos género, ya que no es la única categoría de opresión, sino que el racismo y el colonialismo, se encuentran indivisiblemente entrelazados. En España, el movimiento transfeminista toma aún más relevancia política como resistencia a agrupaciones transodiantes, xenofóbicas y racistas.
+ info: https://www.pikaramagazine.com/2019/12/donde-esta-el-transfeminismo/
● Antiracista:
Al reconocer que vivimos en un mundo estructural e históricamente racista, no nos queda otra que ser profundamente antiracistas. ¿Pero qué significa esto? Primero, reconocer que el racismo nos habita, y que fuimos educadas en esa matriz de poder. Segundo, que no somos ni buscamos ser una especie de policía de la moral antiracista, sino que queremos interpelarnos para desmontar el racismo. Tercero y no menos importante: vivimos en una sociedad estructuralmente racista. Esto significa poder mirar las lógicas de poder, y no solo el racismo en las intenciones o actitudes individuales. La invención de la palabra “raza”, establece una maquinaria en la cual la blanquitud se erige como el punto “neutral” a partir del cual se hace una operación de
inferiorización de aquello que no es tal. Es decir, de racialización de los cuerpos que se escapan de ese modelo de blanquitud. No se trata sólo del color de piel o rasgos fenotípicos, sino que también implica una cultura y un pensamiento “blanco” que establece lo que es válido, lo que es verdadero, lo moralmente correcto, como una manera de pensar, ser y estar. Desde ese lugar de superioridad se mide el mundo, se establecen las vidas que valen la pena ser vividas, y aquellas que no, las que no son visibles, las que no son lloradas. Ante esto, el antiracismo es un movimiento que busca desmontar no sólo las actitudes y violencias a nivel interpersonal, sino también a nivel estructural, las leyes, normativas, e instituciones de poder racistas.
+ info: https://www.pikaramagazine.com/2022/11/el-racismo-es-una-estructura-historica-no-moral/
● Decolonial:
Como teoría, pensamiento, y una de las ramas del feminismo, la decolonialidad es una apuesta política, epistémica y ética, que critica la colonialidad del ser, del saber, del poder y de género que persisten en nuestra sociedad. No se trata sólo de romper con las colonias que establecieron los países del norte global en el sur global, sino de desmontar lógicas y relaciones de poder coloniales. Es decir, un proceso de descolonización, como lo explica Ochy Curiel, supone “…impulsar prácticas políticas colectivas frente a las opresiones que produjeron estas jerarquizaciones como el racismo, el clasismo, la heterosexualidad, el adultocentrismo, entre otras” (2015, p.14).
Curiel, O. (2015). Descolonización y despatriarcalización de y desde los feminismos de Abya Yala. ACSUR-Las Segovias. Recuperado de: https://suds.cat/wp-content/uploads/2016/01/Descolonizacion-y-despatriarcalizacion.pdf
● El Buen Vivir:
Proviene de las cosmovisiones indígenas de Abya Yala, e implica una manera de vivir en armonía en el entorno, en comunidad y con la naturaleza. Se aleja de las ideas capitalistas vinculadas al bienestar, que buscan salidas individuales, desde el consumo, la competencia, y basadas en la meritocracia. No significa ausencia de conflicto, ni negación del mundo capitalista en el cual nos encontramos.
La Red de Feminismos Descoloniales, retoman “La idea del ‘Buen Vivir’ o ‘La Vida Buena’ de expresiones que se repiten en una gran diversidad de lenguas indígenas, como por ejemplo el Suma Qamaña del Aymara, Sumak kawsay en kichwa, el lekil kuxlejal en maya tseltal, que reconocen la vida plena y digna como algo sustancialmente distinto y quizá contrario a la noción de ‘riqueza’ capitalista” (en Espinosa Miñoso, Gómez Correal & Ochoa Muñoz, 2014, p. 457)
Desde esta mirada, entendemos que el malestar no siempre es individual, sino una respuesta a formas de vida que desconectan, oprimen o aíslan. Por eso, acompañamos procesos terapéuticos que no solo apuntan al alivio del síntoma, sino a recuperar el lazo, la agencia y la potencia vital como camino hacia el buen vivir.
Gómez Correal, D. M., Ochoa Muñoz, K., & Espinosa Miñoso, Y. (Eds.). (2014). Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala. Popayán, Colombia: Editorial Universidad del Cauca. Disponible en: http://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/handle/CLACSO/37712
● Conocimiento situado:
Hace referencia a reconocer que todo conocimiento es parcial y situado en los sujetos, es decir, los saberes son contextuales, relacionales: no son neutrales, ni mucho menos universales. Donna Haraway (1991), lo plantea como una perspectiva epistemológica, el cómo conocemos está atravesado por ciertas lógicas, que permiten o no, ver de determinada forma la realidad.
No todas las personas viven ni sufren de la misma manera, y la psicoterapia no ocurre en un vacío. Tener una mirada situada desde la psicoterapia, nos permite escuchar singularidad y no caer en diagnósticos universales sobre las personas, que no tienen en cuenta el contexto, las circunstancias.
Haraway, Donna (1991). Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Madrid: Cátedra, col. Feminismos.
● Abya Yala:
Nos referimos al territorio que desde la colonización española han denominado América latina, como categoría impuesta que reniega de sus raíces indígenas. Abya Yala es el nombre puesto al continente por el pueblo kuna, habitante de Panamá y de Colombia, y tiene distintos significados: sangre que corre libre, tierra viva, tierra que florece. No hay una única manera de nombrarnos, ya que en Abya Yala habitan muchos pueblos, y desde la autodeterminación se intenta apropiarse, darse nombre propio, no en el sentido privado de propiedad, sino en la posibilidad de ser y sentirse parte, el lenguaje territorializa (Claudia Korol, 2019).
Korol, C. (2019, 11 de octubre). El feminismo desencubriendo el Abya Yala. NODAL Noticias de América Latina y el Caribe. Recuperado de: https://www.nodal.am/2019/10/el-feminismo-desencubriendo-el-abya-yala-por-claudia-korol/
● Justicia social:
Este término ha sido y es utilizado hace muchísimos años desde diferentes instituciones. Nancy Fraser (2006) explica que, actualmente podemos ubicar las reivindicaciones de justicia social en dos tipos. Por un lado, y anterior en el tiempo, la justicia social refiere a las reivindicaciones redistributivas, que apuntan a reclamar y
luchar por una distribución equitativa de los recursos y las riquezas. Por el otro lado, podemos encontrarnos referencias a la justicia social en tanto reivindicaciones por la política del reconocimiento. Estas, apuntan a una lucha por una aceptación de la diferencia, la integración y el respeto de minorías étnicas, identitarias, culturales, sexuales, entre otras. Fraser agrega: “Sólo si buscamos los enfoques integradores que unen redistribución y reconocimiento podremos satisfacer los requisitos de la justicia para todos.” (2006, p.99)
Fraser, N. (2006). La justicia social en la era de la política de identidad: Redistribución, reconocimiento y participación. En N. Fraser & A. Honneth (Eds.), ¿Redistribución o reconocimiento? Un debate político-filosófico (pp. 17–88). Madrid: Morata.
● Salud Mental:
La salud mental es un campo de disputas de poder, donde habitan también diferentes conceptualizaciones, teorías, prácticas. Desde Cruce, intentamos construir una noción de salud mental integrativa. Esto significa reconocer diferentes dimensiones que atraviesan y conforman a una persona, saliendo de la dicotomía mente/cuerpo. Cuando hablamos de salud mental hablamos de los modos de enfermar de las personas en una sociedad, así como también de los modos de sanar: de lo que hacemos con eso que nos pasa. Salud mental no es sólo un listado de patologías, de etiquetas, ni algo que sólo algunas personas “tienen”. Entendemos que hay síntomas que son respuestas “sanas” a un sistema que está enfermo: que es injusto, racista, clasista, machista, etc. Salud mental es también contemplar los recursos personales y comunitarios que nos habitan: las redes de contención, la capacidad de agenciamiento y de afrontamiento, una posición activa de transformación del entorno. Para nosotras la salud mental es hablar de deseo y de la posibilidad subjetiva de introducir la variación en la repetición.
● Malestar psicosocial
Hace referencia a la policausalidad del malestar, ya que el padecimiento subjetivo está íntimamente vinculado al entorno. No sólo somos una historia familiar, una infancia con más o menos vivencias traumáticas, sino que también hemos crecido en un determinado contexto histórico social. Nuestras subjetividades responden a un clima de época, a socializaciones de género, a las condiciones materiales de existencia, al orígen, entre otros. Mirar el malestar como psicosocial, es entender el sufrimiento psíquico como parte de un sistema desigual, con violencias estructurales, que moldean nuestra manera de vivir, de sentir.
● Arteterapia transdisciplinaria
Desde Cruce, entendemos el arteterapia como un campo de conocimiento de diferentes disciplinas y lenguajes. Es una forma de abordaje del malestar y del padecimiento subjetivo, desde el cual se integran lenguajes artísticos al proceso terapéutico. El arteterapia es una manera de simbolizar, de expresar, de comunicar, de dar lugar, de crear o de transformar un relato, a través de la vivencia estética. Es una posibilidad de construir puntos de encuentro entre el mundo interno y externo, a través del proceso creativo. Podemos trabajar desde el arteterapia a nivel individual o grupal y en diferentes contextos.
● Neurodivergencia
Cuando hablamos de neurodivergencias, nos referimos a las distintas maneras en que las personas pueden procesar, sentir y relacionarse con el mundo. El concepto surge del movimiento por la neurodiversidad, iniciado en los años 90 por Judy Singer (1998), quien propuso ver estas diferencias como parte natural de la diversidad humana y no como errores o déficits.
Desde esta mirada, la neurodivergencia no es un “trastorno” que haya que corregir, sino una forma válida de estar en el mundo. Reconocerla implica valorar la diversidad de modos de pensar y aprender, y cuestionar las normas sociales que generan exclusión.
Esto no significa negar que puedan existir desafíos o necesidades de apoyo, sino cambiar el enfoque: las dificultades no están en la persona, sino en cómo la sociedad responde a la diferencia.
Singer, J. (1998). Odd people in: The birth of community amongst people on the «autistic spectrum» (Tesis de maestría). University of Technology, Sydney. Ocampo González, A. (Coord.). (2024). Estudios Críticos sobre Neurodiversidad: Emergencias culturales, performatividad e imaginación política. Ediciones CELEI.